17 nov. 2014

Cemento

Hoy decidí volver caminando a casa y a la vuelta del laburo pasé por ahí. Un rockero dejó una flor en una de las puertas chiquitas y se fue como perseguido. Pelo largo y oscuro, rulos al final, un pañuelo doblado en la frente, chaleco de jean y pantalones de cuero, remera negra, anteojos oscuros, barba con algunas canas al final. Unos cuarenta y monedas tendría. Justo lo venía viendo cuando la dejaba y se fue para el lado de Entre Ríos (yo venía de 9 de julio). El lugar quedaba en Estados Unidos entre Salta y Santiago del Estero, barrio de Constitución, Buenos Aires. Pasé por al lado de aquel templo, le di dos palmadas a la pared del hoy estacionamiento y seguí mi camino a casa. 

Del 2001 al 2004 fui demasiadas veces.

Hoy se murió su fundador, Omar Emir Chabán. Nos hacía entrar gratis para que la policía no nos llevara, ya que éramos muy chicos y no teníamos plata. Del 2001 al 2004 yo tuve entre dieciséis y veinte años. Anunciaba las promos de cerveza a las cuatro de la mañana parado arriba de la barra. Era un tipo raro desde mi lugar, pero no te daba la sensación de maldad por ningún lugar porque te saludaba si lo saludabas y le podías hablar sin problemas. Trataba de que todo el mundo la pase bien dentro de un contexto algo complicado si te ponés a pensar.

La pasé muy bien ahí. Iba y me quedaba a veces toda la noche porque al otro día jugaba al básquet en el polideportivo de SUTERH y un tiempo después un poco más lejos, en Parque Chacabuco. Sí, iba a jugar sin dormir y con todo el rock encima. Habían festivales los domingos de como cien bandas. A veces se empezaba a la tarde. Cuando me pongo a recordar a las bandas que vi, ya ni me las acuerdo a decir verdad pero muchas de ellas hoy son legendarias en nuestro rock. Más allá de algunas lógicas, puedo llegar a recordar flashes de las bandas cuando las siento nombrar o cuando veo algún video de ellas. Solamente recuerdo con total nitidez lo bien que la pasaba y lo fácil que era sentirse a gusto en un verdadero templo de la música y el arte.  

El tiempo y la vida misma se encargó de que Chabán fuera parte, uno de los protagonistas y uno de los responsables de la mayor tragedia que haya tenido la música argentina. En ese momento, murió el under y murió él. Hoy, se fue físicamente, pero ya estaba muerto. 

Sólo puedo quedarme con el gran recuerdo de esa época. Un lugar que me marcó. Que en paz descanse Chabán. Que en paz descanse Cemento.

2 comentarios:

JLO dijo...

pensé que Cemento no llegaba con esa mística hasta los 2000 y pico... yo lo asocio mas con Sumo y esa época...

¿víctima o responsable total? todo o nada de eso? nunca lo sabremos no?.... salu2...

César dijo...

Para mi parte de la mística estaba, pero no estaba ni cerca de aquellas épocas de los 80's y principios de los 90's se me hace. El nivel de las bandas era otro también. El público seguramente era otro también.

Responsable total ni a palos porque los políticos de turno (Ibarra y funcionarios), la banda y su entorno (desde productores a fanáticos cabezas de termo) tuvieron mucho que ver también. Lo que quedó claro es que Chabán se hizo cargo de su parte, se sintió responsable y aceptó lo que viniera asumiendo su parte de responsabilidad. El tema son aquellos que no se hicieron cargo jamás. Me da pena por ellos.

Siempre me pregunté porqué Chabán le dio tanta cabida al rock chabón y barrial cuando artísticamente no lo merecían. Nunca fueron auténticos esos géneros. Capaz le faltaba guita y con esas bandas la podía hacer porque era la moda de ese momento. Lo vi siempre por ese lado. Capaz pensaba que podía generarse otro "Redondos" (imposible). En fin, su ambición lo terminó de liquidar. El empresario le ganó al artista y esa noche murió totalmente el artista y quedó sólo el empresario para morir ayer con su recuerdo del error garrafal.

Yo me quedo con el gran recuerdo de tantas jornadas en Cemento.

Abrazo!