10 mar. 2005

Sumiso al ruido y a las luces...

Un momento de reflexión, eso es lo que tengo ahora, es interesante observar las formas de actuar y de pensar que tienen las personas y las consecuencias que traen. Un momento de reflexión sobre una circunstancia especial, que increíblemente es la que más me hace reflexionar, situación extraña si las hay, ya que cualquiera tendría que pensar que un buen momento para reflexionar y explayarme sería este, frente a mi computadora.

Siempre estar con mis amigos es algo bueno, pero cuando salimos a bailar se convierte en ese momento en el que yo me pongo a pensar de cosas que generalmente no haría. Es impresionante la magnitud (o amplitud entre "reflexión especial" y "reflexión normal") que toma mi grado de reflexión en momentos en el que observo más y más cosas dentro de ese espacio y dentro de las acciones de las personas en el mismo.

Ver toda esa gente junta, tanta desconsideración, tanta ignorancia, tanto egoísmo, tanto prejuicio, entre otros, genera en mi, niveles insospechados de......... reflexión, sí, reflexión, cualquiera pensaría que bronca debería emanar como mínimo de mi estado gesticular, pero no, pensar es lo que mejor me sale en situaciones de esa índole. Mientras uno de mis ebrios amigos me da tanto gentil como abruptamente un vaso con Gancia batido, me dispongo a observar ya que otra cosa no podría hacer, pero eso sería adelantarme, en fin.

La reflexión pasa por algunos lugares pero que en el camino hay muchas señas de tránsito, por ejemplo, ese grado de prejuicio. En donde más se observa este defecto, es en las mujeres. Es increible como llegan a elegir de acuerdo a una serie de parámetros que parece como que estuvieran definidos, parece que unas buenas gafas Mistral son suficientes como para un buen comienzo como así también pagar treinta y cinco pesos por un pase libre por mes en el gimnasio de turno y es determinante que se haga valer eso. Otro de estos parámetros se encuentra en el alcohol, aunque no es excluyente, hay mujeres (ahh, llamo "mujeres" y "hombres" por una cuestión de respeto, en realidad debería llamarlos "pendejas" y "pendejos") que son capaces de cualquier cosa por un poco de lo que uno lleva en el vaso, no importa qué, la conversación empieza con el... "qué tomás?", tengo que admitir que me pasó y que me generó más que una sonrisa. Y finalmente el funcionamiento de este prejuicio se encuentra cuando un hombre "saca" a una chica a bailar, la mujer en cuestión primero le mira la cara, segundo le mira la ropa y tercero tantea el cuerpo rápidamente y ahí elige, todo esto lo hace en exactamente 4.6 segundos. Me explayaría demasiado si entro ya en el prejuicio que muestra cuando habla con el afortunado hombre que al menos pudo pasar la primer fase. Para ser concluyente, es inmenso el grado de ignorancia, prejuicio y contradicción que puede tener una mujer en un boliche, sobre todo partiendo de la base que creen que todos los hombres son iguales.

También en los hombres el grado de egoísmo y desconsideración es imponente, sobre todo si de alcohol hablamos, pero no nos adelantemos, hay dos situaciones que marcan esta... virtud (??) que se observa. La primera, como dije, es el alcohol, hay hombres que matan por el alcohol, son capaces de cualquier cosa, es más, no van a un boliche a levantarse a una mujer (* debería poner "mina", pero bueh), van al boliche a ponerse en pedo, y para lograrlo sin gastar un centavo (porque este es el objetivo principal), las cosas que hacen no merecen ni mención alguna, perdón si esperaban que contase alguna situación, pero no da. La segunda y más profunda, es el "dejar de garpe" o "abandonar", el mismo consiste en "conseguirse" a una chica y quedarse con la misma toda la noche o gran parte de ella, dejando en banda al compañero inseparable de aventuras bolichescas. No hay muchos secretos ahí, pero cuando se convierte en algo habitual entonces comienzan las desconfianzas o el decir "mmm, ya está con una, me parece que me las tengo que arreglar solo, ahh ya fue, yo puedo". Ojo que también están los que abandonan "el barco" sin chica alguna o desde el vamos, pero generalmente se sabe quienes son y ni se los tiene en cuenta para las "aventuras", pero la cuestión es que cuando aparecen, siempre hacen un "golazo" o se quedan con la mejor mujer*.

En fin, eso es apenas un poquito de las cosas que me sacan sonrisas o caras serias (creo que tengo una cara seria) o directamente una cara de toor impresentable, pero lo que tienen en común esos estados gesticulares (que en realidad sí los tengo), es que todos me hacen reflexionar. Un post descriptivo-explicativo diría la profesora de Administración General, bastante largo a decir verdad y no creo que le sirva a alguien.

Nos vemos

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