22 mar. 2005

Qué precio estás pagando por sexo?

Es un tema bastante trillado en algunos lugares y entre algunas personas, pero si uno lo mira desde otra perspectiva se da cuenta de cosas interesantes, que van más allá del aspecto enajenable y monetario que da la pregunta en sí.

El sexo enseguece, genera intereses desmesurados, genera egoísmo, genera traición, entre otras cosas, pero al mismo tiempo genera mucho placer y no hay mejor cosa que sentir placer por algo, o no? En definitiva, el sexo no es de lo que se va a hablar sino de lo que genera el sexo (o tenerlo) en sí.

No se, yo veo a lo que genera el sexo como una espada de doble filo, te puede llegar a ir bien como mal, el problema se encuentra cuando el sexo se convierte en una necesidad para la otra persona, o para ambas. Esa necesidad provoca sentimientos, por lo tanto, si esos sentimientos no son correspondidos por la otra persona, entonces estamos frente a un problema aun mayor. Hay veces que pasa que ambos saben bien lo que quieren y esos son los casos en los que termina bien la situación, o quizás ni siquiera termina, de hecho, se mantiene, pero tengo que admitir que son los menos estos casos, o al menos por los que pude observar. De todas formas, cuando sentimientos se incorporan a la ecuación todo se hace difícil, la comunicación, cada vez se confunde más, las sensaciones son cada vez más distintas, los desencuentros son mayores, todo ese tipo de situaciones indefectiblemente llegan a un punto en el cuál la persona que se siente perjudicada ahora por la falta de correspondencia no tiene a qué recurrir, por lo tanto, la duda existencial está latente, entonces, todo repercute, todo se extiende, un problema mínimo se convierte en un tsunami de problemas que no existen, o que no son relevantes, pero sí lo son para esa persona. Por el otro lado, la persona que no corresponde sigue su curso, aunque esa confusión perturba, más allá de que la misma haya podido enseñar. No todo es lindo con lo que se genera a través del sexo entonces. Obviemos la situación factible de que el sexo genere a la pareja, como dije, es factible, pero rara vez se da, que levante la mano el que tenga un ejemplo de este tipo ("fidelidad (excluyente)" diría el aviso de un laburo).

Párrafo aparte merecen los terceros, los que yo considero importantes, será por mi manera de ser, o porque alguna vez fui tercero quizás, pero siempre los terceros son los mayores perjudicados, ya que en definitiva, no obtienen el placer del sexo, sino que por el contrario, obtienen la agria noticia de que alguien evidentemente no correspondido tiene sexo con otra persona y no con la persona que nosotros querríamos. Y ni hablar si el tercero se encuentra entre los dos del encuentro, o si hay más de un tercero, evidentemente el conflicto está en la puerta esperando, de alguna forma u otra. También están los que no se enteran, que uno con su pequeña y humilde cabeza comprende que no está haciendo lo correcto, sin embargo, la soga que lleva al encuentro es más fuerte que la decisión firme, ética y moral de uno, toda una autocrítica, lamentablemente no creo que sea la última (eso no quiere decir que no trabaje para ello) y lamentablemente no creo que sirva para cambiarle la mente a otras personas (o a todas) que caen en esa tentación y en ese grado de desconsideración para con otros que fácilmente puede lastimar profundo.

No creo que sea la última vez que hable de este tema, traté de resumirlo lo más que pude, hay mucho más para decir y mucho más para especificar, asi como con lo que se ve en un boliche (post que también tuve que resumir), con lo que genera el sexo es similar, es una opinión nomás. En definitiva, en ningún momento hablé de un auto, de un albergue transitorio, de un/a profesional, hablé de otras cosas, que pagan un precio más caro todavía.

Nos vemos

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