23 nov. 2006

Moviendo Los Hombros

No me gusta hablar de mi, no suelo hacerlo, a lo mejor una aclaración, pero no me gusta, si lo llego a hacer, lo hago con alguna suerte de "código", una pseudo y decadente metáfora o de una "imagen que esté a la moda" (como Liniers) que permite que pueda lograr evadir una explicación lógica o coherente de lo que siento.

Estoy harto, harto de dar explicaciones, harto de dar y no recibir, harto de hacer (de haber hecho) por los demás, de brindarme (de haberme brindado), hasta en casos, de preocuparme (de haberme preocupado) y no recibir respuesta similar alguna. "Descuidé mis cosas...", mis cosas, qué son? Cuáles son? No tienen sentido, no tiene sentido ser un "grande", un "capo", un "groso", un "gracias", si no tenés nada en realidad, si no tenés a nadie, si lo que dicen pensar en vos sólo están cuando te necesitan para algo o por si necesitan que les hagas algo, que les brindes algo o qué se yo.

A quién le importa lo que digo, lo que piense o lo que sienta, a quién le puede interesar, a quién le puedo interesar, yo me doy cuenta. "Estoy cansado". Tampoco pido interés ahora que expreso todo esto, lo omitido, omitido está.

Tenía el libro (todavía lo tengo), hice todo lo que decía el libro, cuánta teoría junta! Es un excelente libro, romántico, lleno de entusiasmo, de ideas, de ejemplos, pero que en la práctica es una porquería, te das cuenta que al genial libro de los buenos valores y la buena obra le faltan cosas, que liquidan todos esos espectaculares elementos porque los factores en este mundo son otros y son los sustanciales, son los que mandan, son los que reciben. No pido que me "aconsejen" quedarme con lo que dice el libro, es probado que no funciona o no funcionó conmigo, no al menos hasta ahora, asimismo no quiero que nadie se queje de que vaya a cambiar el libro por otro.

Este es mi último post hasta dentro de unos algunos meses, necesito un tiempo para despejarme, descargarme, brindarme un camino, salir de esta interminable tormenta. No puede ser que con 22 años esté tan desilusionado de todo, tan decepcionado con todo y conmigo mismo, de haberme dado cuenta tan tarde, de sonar a una gran queja, no me gustan las quejas. Como es usual, no puedo esperar nada de nadie, entonces sólo depende de mi, sólo puedo creer en mi, es la realidad, este sueño definitivamente terminó. Insisto en el que no quiero un "para lo que necesites estoy" porque ahora ya no quiero ni necesito nada, eso era antes, ahora ya no.

Nos vemos